El cometa 3I/ATLAS, tercer visitante confirmado de fuera del Sistema Solar, sorprendió a los astrónomos al aumentar su brillo 7.5 veces más rápido que un cometa común, revelando pistas sobre su misteriosa composición y su viaje milenario por la galaxia.
El cometa 3I/ATLAS, uno de los pocos visitantes interestelares detectados hasta ahora, ha sorprendido a la comunidad científica con un comportamiento inusual: su brillo aumentó 7.5 veces más rápido de lo que ocurre con los cometas comunes al acercarse al Sol.
El fenómeno fue documentado por investigadores del Observatorio Lowell y el Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos, quienes, mediante satélites de observación solar como STEREO-A, SOHO y GOES-19, siguieron al cometa mientras alcanzaba su perihelio (punto más cercano al Sol) el pasado 29 de octubre.
El resultado fue sorprendente: el 3I/ATLAS duplicó la velocidad típica de aumento de brillo observada en cometas del Sistema Solar, un comportamiento que los científicos aún no logran explicar completamente.
Un cometa con comportamiento fuera de lo común
El estudio, publicado en el portal científico arXiv, sugiere que la composición del cometa podría ser la clave. Su color azulado indica la presencia de gases como el cianógeno o el amoníaco, mientras que su cambio de tonalidad —de rojizo a azul— revela una actividad química intensa provocada por el calor solar.
Durante su punto más cercano al Sol, el 3I/ATLAS alcanzó una magnitud de brillo 9, visible incluso con telescopios pequeños. Su coma (envoltura de gas y polvo) se expandió rápidamente, evidenciando una alta tasa de sublimación, es decir, la transformación directa del hielo en gas.
Los astrónomos sospechan que la liberación prolongada de dióxido de carbono, incluso a grandes distancias del Sol, podría explicar su inesperado aumento de luminosidad.
Un viajero con cicatrices cósmicas
Además de su comportamiento luminoso, estudios recientes sugieren que el cometa porta las huellas de su viaje interestelar de miles de millones de años.
De acuerdo con el Instituto Belga de Aeronomía Espacial, los rayos cósmicos habrían transformado su superficie hasta una profundidad de 20 metros, alterando químicamente su composición original.
Esto significa que el 3I/ATLAS podría no mostrar ya los materiales prístinos de su sistema de origen, sino una mezcla modificada por su largo tránsito a través del espacio interestelar.
Lo que viene para 3I/ATLAS
Descubierto en julio por la red de telescopios ATLAS en Chile, el cometa se desplaza a más de 210,000 km/h siguiendo una órbita casi plana.
Durante noviembre y diciembre, será observado desde la Tierra, mientras la misión JUICE de la Agencia Espacial Europea (ESA) lo estudiará desde el espacio profundo.
Los resultados de esa observación se esperan para febrero de 2026, y podrían confirmar si el calor solar logró remover parte de su capa externa, revelando materiales originales del núcleo.
Un mensaje del cosmos
Con apenas tres cometas interestelares confirmados en la historia —‘Oumuamua (1I), Borisov (2I) y ahora 3I/ATLAS—, cada uno representa una ventana única hacia otros sistemas planetarios.
El comportamiento inusual del 3I/ATLAS podría ayudar a los astrónomos a comprender mejor cómo se forman y evolucionan los mundos más allá del Sol.
“Este cometa podría cambiar lo que creíamos saber sobre la química del espacio interestelar”, señalaron los investigadores.
