La prohibición de redes sociales en Nepal desató protestas lideradas por la generación Z. Jóvenes reclaman empleo, fin de la corrupción y un futuro con oportunidades.
Katmandú, Nepal, 10 de septiembre de 2025.– Nepal atraviesa una de sus crisis políticas más intensas de la última década. Miles de jóvenes, principalmente de la generación Z, tomaron las calles de Katmandú luego de que el gobierno impusiera una prohibición temporal a las principales redes sociales. Aunque la medida fue revocada tras la presión social, las manifestaciones continúan y han expuesto un profundo malestar social acumulado durante años.
Juventud frustrada y desempleo creciente
El desempleo juvenil es uno de los principales detonantes. Según la Oficina Nacional de Estadística de Nepal, la tasa oficial de desempleo alcanza el 12.6%, aunque las cifras reales podrían ser mucho mayores, ya que gran parte de la población trabaja en la economía informal, sobre todo en la agricultura.
Ante la falta de oportunidades, más de mil jóvenes emigran cada día hacia países del Golfo Pérsico, Malasia e India para emplearse en construcción o agricultura. En 2024, más de 741 mil nepalíes dejaron el país buscando un futuro mejor. Estas remesas representaron el 26% del PIB, siendo el sostén económico de millones de familias.
Corrupción y desigualdad
Los manifestantes también reclaman la corrupción sistemática de las élites políticas, acusadas de enriquecerse a costa de proyectos financiados con dinero extranjero. Ejemplos como la malversación de 71 millones de dólares en la construcción de un aeropuerto en Pokhara han alimentado la indignación.
A ello se suma la percepción de una clase política desconectada de la realidad. Mientras los hijos de ex primeros ministros exhiben lujos en redes sociales, millones de ciudadanos enfrentan inflación, salarios bajos y falta de servicios básicoscomo educación, salud y fertilizantes para la agricultura.
Un futuro incierto
Aunque el primer ministro KP Sharma Oli presentó su renuncia junto a otros ministros, las protestas persisten. Los jóvenes nepalíes aseguran que no se conformarán con simples cambios de gobierno, sino que exigen reformas profundas y una democracia más efectiva.
El caso de Nepal resuena en otros países de Asia y del mundo, donde los jóvenes enfrentan realidades similares: falta de empleo, corrupción y gobiernos incapaces de responder a sus necesidades.
