El paraíso de Tulum atraviesa una de sus peores temporadas turísticas: el crimen organizado, el sargazo, los costos elevados y las restricciones de acceso a playas bajo control militar han provocado una caída del 17.5% en la ocupación hotelera. Autoridades locales niegan la crisis y aseguran que se trata de una temporada baja.
Tulum, Quintana Roo. — El famoso destino turístico del Caribe mexicano atraviesa una crisis que amenaza su reputación internacional. A la inseguridad, los precios elevados y la llegada masiva de sargazo se suma el descontento por el control militar de playas impuesto por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), factores que han provocado una baja en la afluencia turística y un ambiente de incertidumbre económica.
Datos de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo confirman que la ocupación hotelera en Tulum cayó de 66.7% en septiembre de 2024 a 49.2% en 2025, una disminución del 17.5%. Aunque el ayuntamiento sostiene que se trata de una “temporada baja”, empresarios y habitantes aseguran que la inseguridad, los costos excesivos y las restricciones para acceder a las playas son las verdaderas causas del desplome.
En redes sociales se han viralizado videos que muestran calles y restaurantes vacíos, lo que contrasta con la imagen de glamour que Tulum solía proyectar. A ello se suma el impacto del crimen organizado, tras casos como el asesinato del jefe de Seguridad Pública municipal, José Roberto Rodríguez Bautista, y la aparición de narcomantas con amenazas a autoridades.
Además, desde 2024, las playas del Parque Nacional Tulum están bajo la administración de la empresa militar Mundo Maya, vinculada al Ejército. Este cambio ha generado molestia entre locales y turistas, quienes denuncian cobros excesivos y limitaciones para acceder libremente al mar.
A pesar de los esfuerzos de recolección de sargazo, la macroalga sigue afectando la imagen del destino. “Este año el recale fue más intenso de lo esperado, pero esperamos una recuperación en los próximos meses”, declaró Haydee Hernández, directora de Promoción Turística del Ayuntamiento.
Mientras tanto, la crisis deja ver un contraste entre la versión oficial y la percepción ciudadana: un paraíso que lucha por no perder su brillo ante el crimen, la especulación y el control militar de su costa.
