Una megaoperación policial en las favelas de Penha y Alemão, en Río de Janeiro, dejó al menos 121 personas sin vida, incluidos cuatro agentes. La intervención buscaba cumplir más de 100 órdenes de arresto contra miembros del Comando Vermelho, una de las facciones criminales más poderosas de Brasil.
Río de Janeiro, Brasil.– La ciudad brasileña fue escenario de una de las jornadas más violentas de su historia reciente tras una operación policial en las favelas de Penha y Alemão, que dejó al menos 121 personas muertas, según reportó la Defensoría Pública regional. Entre las víctimas se encuentran cuatro agentes policiales.
La intervención, realizada el martes, tenía como objetivo cumplir 100 órdenes de arresto contra presuntos integrantes del Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más peligrosas de Brasil.
La Defensoría informó que funcionarios de la institución acompañan las labores de búsqueda de desaparecidos desde la madrugada del miércoles y participan en la identificación de los cuerpos en los institutos forenses. Además, se están recopilando testimonios de habitantes y familiares para documentar posibles violaciones de derechos humanos.
“Esta violencia estatal sin precedentes requiere una respuesta institucional urgente”, indicó la Defensoría en un comunicado oficial.
Por su parte, el gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, confirmó inicialmente 58 fallecidos, aunque reconoció que el número “seguramente aumentará”.
Imágenes difundidas por medios locales y agencias internacionales mostraron decenas de cuerpos tendidos en una plaza de la favela de Penha, alineados en el suelo por familiares que intentaban identificar a sus seres queridos.
De acuerdo con el Gobierno regional, los enfrentamientos comenzaron cuando los presuntos criminales “reaccionaron” a las acciones policiales. En el operativo participaron más de 2,500 agentes apoyados por vehículos blindados y helicópteros.
El saldo también incluye 81 detenidos, 93 fusiles incautados y más de media tonelada de drogas aseguradas, según el último informe oficial.
Las autoridades reportaron además bloqueos de carreteras, suspensión de más de 100 rutas de autobuses y el cierre de decenas de escuelas y centros de salud en la zona norte de Río, lo que ha paralizado parte de la vida cotidiana de la ciudad.
El suceso ha generado reacciones nacionales e internacionales, reavivando el debate sobre el uso de la fuerza y la violencia estructural en las comunidades más vulnerables de Brasil.



































